Las razones que haya podido tener yo para tomar esa decisión es algo que me reservo, pero sé que muchos han de imaginárselas, en fin... Quiero en esta entrada es explicarles someramente en un principio, acerca de lo que he tenido que pasar, y lo que tuve que pasar antes de montarme en el avión.
Me gustaría dejar en claro que esta aventura no la emprendí solo, sin el apoyo de mi pareja habría sido muy difícil ejecutarlo y también, asentarme aquí en Santiago de Chile.
Primero, lo primero; para emigrar como profesional, para un país como Chile, que no está en el convenio de la Haya, se deben legalizar los documentos que se deseen traer, la lista para mí no fue larga; título universitario, fondo negro del mismo y certificación de antecedentes penales. Otras personas quizás deseen traer otros documentos, como partida de nacimiento, acta de matrimonio o sentencia de divorcio, partidas de nacimiento de los niños, notas certificadas de la universidad, entre otros.
En Venezuela no todos los papeles deben pasar por el mismo procedimiento; lo que sí es común para todos son los dos últimos pasos, es decir: la legalización en el Ministerio de Relaciones Exteriores y posteriormente la validación de dicha legalización en el Consulado de Chile.
Una vez se tengan los documentos legalizados, solamente faltaría montarse en el avión; bueno, eso es técnicamente. jeje. Recuerden una cosa, estando aquí se hará muy difícil que puedan realizar trámites en Venezuela; por lo que si tienen inmuebles, carros y/o otros muebles, sería ideal que dejaran a una persona de confianza como apoderado, en mi caso he dejado a mi madre, quién mejor que ella. Con un poder plenipotenciario, que le permite incluso nombrar otros apoderados con menos potencia que ella en mi nombre, de ese modo, ella puede firmar compras/ventas de carros, inmuebles o lo que sea; puede ir a bancos a pagar/cobrar cosas en mi nombre, incluso ponerse como firmante en mis cuentas. Quizás para cualquier otra persona, un poder así no se le puede dejar, pero como se trata de mi madre, en mi caso no hay problema.
Una vez que estén en Maiquetía con el par de maletas y las lágrimas a punto de salir (sí, a mí se me salieron al montarme en el avión, para qué lo voy a negar), les recomiendo solicitar en el avión un puesto en ventana del lado izquierdo, si la escala es en Lima, Bogotá o Panamá, si la última escala es en Buenos Aires, entonces pídanla del lado derecho del avión, eso les permitirá admirar la sierra de Los Andes, es un espectáculo.
En mi próxima entrada estaré comentándoles sobre los detalles de estar aquí.
Saludos.. :)

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